Unión Demócrata Independiente

Declaración Pública de Pablo Longueira Montes

Partido - 9 marzo, 2016
Declaración Pública de Pablo Longueira Montes

El 31 de enero pasado, manifesté a través de una carta pública que, como cualquier ciudadano, enfrentaría con dignidad y fuerza interior el escrutinio de mis actos como parlamentario, ministro de Estado y dirigente de la UDl.

Durante las últimas semanas, he estado dedicado a reconstruir el itinerario de mis funciones como senador y ministro de Estado, para recopilar los antecedentes que me permitan demostrar en las investigaciones en curso un aspecto que para mí es esencial para vivir con dignidad y con la frente en alto: que soy un hombre honesto.

Tengo la profunda convicción de que, con la ayuda de Dios, lograré hacerlo, a pesar de la impresionante y abrumadora descalificación pública, que ya me sitúa como condenado, sin que medie aún ninguna acusación formal en mi contra.

Espero que los medios de comunicación que condenan anticipadamente con antecedentes parciales y elementos de prueba delíberadamente seleccionados, extraídos de carpetas investigativas a las que tienen acceso de manera irregular, dispongan de los mismos espacios para informar de mí inocencia cuando ella se acredite, y logren dimensionar el daño inmenso que me han hecho no sólo a mí, sino también a mi familia, a mi partido y a la actividad pública.

Muchas veces me pregunto si tiene algún sentido que el Ministerio Público primero, y el Poder Judicial después, investiguen rigurosamente durante meses y años, contrastando pruebas, interrogando testigos, examinando documentos y recibiendo declaraciones de inculpados, si luego una información de un par de carillas con filtraciones parciales e ilegales, de las que nadie responde y nadie sanciona, es capaz de condenar públicamente a una persona en sólo minutos, causándole un daño irreversible.

Quiero manifestar que dedicaré toda mi voluntad y toda mi energía a defender mi honor y mi inocencia.

Recopilaré todos los antecedentes de mi trabajo legislativo para demostrar que nunca favorecí a ninguna persona, institución o empresa de manera indebida . Y en el caso que ha ocupado la atención pública durante esta semana, no descansaré hasta demostrar que como senador me limité a apoyar el acuerdo político que logró incorporar al pago del Royalty Minero a las empresas extranjeras que no tenían la obligación de hacerlo por tener invariabilidad tributaria y a las empresas de gran magnitud de la minería chilena para que también aportaran con esta contribución tributaria adicional para la urgente reconstrucción de Chile devastado. Más aún, si el anterior proyecto de Royalty Minero había sido rechazado. Todos los parlamentarios recogimos opiniones, aunamos voluntades y aprobamos una ley que contó con el apoyo prácticamente unánime del Senado.

La mejor demostración de que el Royalty Minero, que subió los impuestos y la carga tributaria a las grandes compañías mineras fue una buena ley, es que fue revisada discutida exhaustivamente y posteriormente aprobada. Ninguna concesión especial distinta al régimen que tuvieron todas las empresas mineras se otorgó a una empresa determinada, pues se trató de una norma de aplicación general a todo un sector, que se activaba cuando se cumplieran los requisitos legales.

Al reiterar mi decisión inquebrantable de luchar con todas mis fuerzas para demostrar mi inocencia, con los instrumentos que me otorga la ley como cualquier ciudadano, quiero dirigir un mensaje a la UDl, mi partido, y a los dirigentes políticos de todos los sectores.

A la UDl, que junto a mifamilia y a Chile han sido la pasión y razón de mivida, les digo que volveremos a levantarnos, porque nuestra fuerza nace de la adversidad y nunca nada nos ha sido fácil. Pero más que palabras, Chile vive hoy una hora que requiere gestos y actos concretos. Por eso, y porque la UDI representa un aspecto muy importante de mi proyecto de vida, he resuelto renunciar a la militancia en mi partido para volver a postular a ella sólo cuando los Tribunales de Justicia de mí país acrediten que no he cometido delito alguno.

Es esta una de las decisiones más dolorosas de mi vida, pero la adopto porque se que he actuado correctamente, y porque tengo fe profunda en que siempre se impone la verdad. De paso, evito con ello que mi presencia pueda usarse para afectar aún más nuestro proyecto político, al partido que fundé, presidí, apoyé y defendí siempre, aún a costa de mi propia salud e integridad.

Y a los dirigentes políticos de todos los sectores los convoco, con toda mi fuerza y convicción, a que levanten el espíritu para defender a la actividad política, porque es la única forma de garantizar que los dolores y divisiones que tuvimos en el pasado, den paso al diálogo racional, a la amistad cívica y al cultivo del bien común, que es lo que nuestro querído país tanto necesíta en la hora presente.

Una última palabra para agradecer a tantas personas que me han manifestado su apoyo. Todas me conmueven, pero especialmente las que provienen de quienes no comparten mis ideales.

Pablo Longueira Montes
Ex diputado, ex senador y ex Ministro de Estado

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