Unión Demócrata Independiente

Discurso del Senador Hernán Larraín al asumir la presidencia de la UDI

Partido - 11 abril, 2015
Discurso del Senador Hernán Larraín al asumir la presidencia de la UDI

Queridos consejeras y consejeros generales:

Hace algunos d√≠as, el Papa Francisco, en una emocionante exhortaci√≥n a los cristianos, nos record√≥ el valor de la esperanza,  la relevancia del coraje para volver a ponerse de pie tras las dificultades. Nos invit√≥ a elevar nuestra mirada al amor infinito e inquebrantable que nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegr√≠a. Nos dice Francisco ‚Äúnunca nos declaremos muertos, pase lo que pase‚ÄĚ,  ‚ÄúNada puede m√°s que SU vida, que nos lanza hacia delante‚ÄĚ.

En momentos de dificultades y dolores, es en el valor de la esperanza en nuestras propias convicciones y en la supremacía de nuestra inspiración cristiana y popular, donde tenemos que buscar las respuestas que nos iluminen el camino y que nos indiquen la senda hacia la reconquista del corazón de los chilenos.

Y es precisamente porque creemos en lo que creemos y porque nos sostiene la fuerza de nuestra trayectoria, a pesar de nuestros tropiezos, errores y caídas, estamos aquí, renovando nuestra fe en el futuro, nuestra decisión inquebrantable de enfrentar nuestros desafíos, de enmendar lo que haya que cambiar y de volver a poner nuestras ideas y propuestas a disposición de los chilenos, reconquistando su credibilidad, repostulando a su confianza, reconcursando a su adhesión.

La UDI, y la política chilena, han vivido y viven momentos difíciles.

Estamos aquí, luego de un debate intenso.

La propia conformaci√≥n de la Mesa Directiva en estas √ļltimas horas ha motivado una confrontaci√≥n de ideas, una discusi√≥n franca y apasionada sobre lo que los actores del partido consideramos lo mejor para el futuro, mostrando y poniendo en evidencia diferencias e incluso generando controversias.

Quiero decir que esto, lejos de estimarlo una complicaci√≥n o una debilidad, lo considero un activo extraordinario. Mientras muchos quieren huir de la pol√≠tica, en la UDI a√ļn tenemos el coraz√≥n ardiente para discutir sobre lo que estimamos los mejores caminos para enfrentar los duros momentos que nos han afectado en el √ļltimo tiempo. Bienvenido el debate interno y la discusi√≥n sobre la diversidad para alcanzar los mejores caminos, porque de ellos saldr√° la luz que iluminar√° nuestros pasos presentes y futuros y, lo m√°s importante, porque en ese escenario cada uno, cualquiera sea su rol o su tarea, somos absolutamente iguales.

No le temo al debate. Es más, como Presidente de la UDI, intentaré que un sello de nuestra gestión directiva sea promoverlo y estimularlo, porque somos un partido de hombres y mujeres libres. Lo que de verdad importa, es que luego del debate, adoptados los acuerdos, haya unidad y que ésta sea verdadera e inquebrantable.

Queridas amigas y amigos:

Vivimos uno de los momentos más complejos de la vida política del país. El descrédito transversal de las instituciones, y la extendida desconfianza en todo aquello que sea percibido como expresión del poder, nos afecta y nos cuestiona como partido político.

Es verdad, y as√≠ lo comprueban tanto las encuestas como las investigaciones judiciales que se encuentran en curso, que este proceso de deterioro afecta a todos los sectores pol√≠ticos. Pero tambi√©n es verdad que nuestro partido, la UDI, ha sido injustamente exhibido como el m√°s relevante actor en el proceso de desconfianza. Muchas veces dijimos que est√°bamos asumiendo con valor y dando la cara a estas dificultades, asumiendo nuestras responsabilidades pol√≠ticas y pidiendo disculpas al pa√≠s por nuestros errores y desaciertos. Pero tambi√©n pedimos justicia e igualdad de trato. Dijimos que no quer√≠amos ni promov√≠amos la llamada ‚Äúteor√≠a del empate‚ÄĚ, pero exigimos que no fu√©ramos discriminados, solicitando aplicar la simple y tradicional f√≥rmula de equidad de que a iguales hechos se aplicara la misma vara de medici√≥n, por encima de la posici√≥n pol√≠tica de las personas afectadas.

El tiempo nos dio la razón. Cuando se hizo evidente que los mecanismos irregulares de financiamiento de la política eran un fenómeno transversal y generalizado, solo en ese momento nuestros adversarios políticos pidieron resguardar celosamente el principio de la presunción de inocencia que nosotros reclamamos siempre y para todos.

Los hechos recientes, nos han afectado con dureza, pero el costo más significativo, a mi juicio, ha sido la afectación de un proceso de renovación de liderazgos internos que nuestro partido había acometido tras la elección de la Mesa Directiva encabezada por Ernesto Silva, que apoyé con lealtad y sin reservas.

Quiero decir que las circunstancias que llevaron a Ernesto a dimitir no pueden significar que abandonemos este proceso. No estoy aqu√≠ para reinstalar viejos liderazgos, sino para hacer una pausa constructiva que, precisamente, permita continuar el proceso de renovaci√≥n que es imprescindible en toda organizaci√≥n moderna. Que nadie se enga√Īe.

La UDI tuvo la audacia de acometer con fuerza este cambio de paradigma en la pol√≠tica chilena. Fuimos un partido fundado por un grupo de j√≥venes y con ellos llegamos a ser el partido pol√≠tico m√°s importante del pa√≠s. Les dimos a ellos el a√Īo pasado la confianza para conducirnos y liderarnos. Si hechos sobrevinientes hicieron complejo sobrellevar esta tarea, para ser justos hay que decir que ello fue debido a circunstancias que no alteran la idea central de la renovaci√≥n de liderazgos. Y esta renovaci√≥n no solo se refiere a la edad cronol√≥gica de los actores, sino tambi√©n a la necesidad de incorporar a nuestra conducci√≥n partidaria a representantes de todos los mundos que conviven en nuestra identidad: Dirigentes regionales, alcaldes, concejales, consejeros regionales y dirigentes sociales. Todos ellos son la columna vertebral de nuestro partido. Como muy bien dijo ayer aqu√≠ una de nuestras dirigentes, son ellos quienes dan la cara y son quienes asumen con m√°s fuerza el contacto cotidiano con la gente. Asumo como tarea institucionalizar este objetivo para asegurar la participaci√≥n de todos en la conducci√≥n partidaria.

Quiero, en consecuencia, reconocer en la Directiva de Ernesto Silva, todo el empe√Īo y esfuerzo que pusieron en su cometido, y el valor para enfrentar con coraje las enormes dificultades, y porque no decirlo, de sufrimientos que debieron enfrentar. Te pido Ernesto que te pongas de pie junto a tu directiva para recibir nuestro afecto con un aplauso honesto y sincero.

Hemos dicho Chile vive momentos muy difíciles.

La crisis pol√≠tica se da en momentos en que la gente nos mira con sus necesidades y dolores. Nos mira con el barro en sus hogares en el Norte, con sus casas calcinadas en los cerros de Valpara√≠so, con sus paredes derrumbadas a√ļn en Iquique, con muchos campos arrasados por los incendios en el Sur. Nos observa con la inseguridad que se vive en la Araucan√≠a, con las dificultades del transporte en las grandes ciudades, con el temor de que vamos perdiendo el combate a la delincuencia. Y perm√≠tanme un comentario especial, en la batalla por la seguridad p√ļblica, quiero que le rindamos un profundo reconocimiento a nuestros carabineros, son ellos los que dan la cara y la vida por la tranquilidad ciudadana. No + carabineros muertos en Chile! Impulsaremos los cambios legislativos que de una vez sancionen con fuerza a quienes atenten en contra de sus vidas.

Mientras la pol√≠tica iniciaba su crisis de confianza, la mayor√≠a circunstancial de la coalici√≥n gobernante desmantel√≥ la educaci√≥n particular subvencionada. Los padres, centenares de miles de padres, salieron a las calles a protestar. La pol√≠tica no los escuch√≥. Hoy les dicen que no se cerr√≥ ning√ļn colegio, pero los enga√Īan, porque la reforma reci√©n comenzar√° a ponerse en marcha con sus efectos devastadores a contar del a√Īo 2017, cuando este Gobierno virtualmente haya terminado.

Es por eso que tenemos la obligación de reconstruirnos y recomponernos. La UDI debe volver a ser lo que siempre fuimos. La voz de los problemas reales de la gente, los que representamos a quienes por su pobreza y marginación no parecen visibles a los ojos de nuestra sociedad, los defensores de la libertad de emprender, los que caminamos al lado de la gente de esfuerzo, de los hombres y mujeres de trabajo, de los que quieren para sus hijos una vida mejor que la que tuvieron sus padres, de las familias que quieren vivir en un país seguro, que los proteja y les permita surgir con su esfuerzo, mérito y trabajo. Queremos un Chile más justo, más igual, más democrático, más transparente, más inclusivo.

Por eso, si la UDI no existiera, habría que inventarla.

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