Unión Demócrata Independiente

Discurso Hernán Larraín en Consejo General y Convención Programática Unión Democrática Independiente

Partido - 19 marzo, 2016
Discurso Hernán Larraín en Consejo General y Convención Programática Unión Democrática Independiente

1.- Chile atraviesa por un momento de enormes desafíos, pero también de grandes incertidumbres. Luego de décadas de trabajo orientado por bases jurídicas, económicas, políticas y sociales consensuadas y estables, el país dio un salto cualitativo hacia el desarrollo, reduciendo drásticamente la pobreza, mejorando los índices de calidad de vida, manteniendo un ritmo de crecimiento económico elevado, en un marco institucional y de seguridad jurídica reconocido internacionalmente. Ello le permitió a Chile aspirar a convertirse en una nación desarrollada, faltando para ello sólo los esfuerzos finales que le permitirían consolidar ese propósito. Dichos esfuerzos son mayores y plantean desafíos inéditos para la conducción del país que, de no asumirlos, podrían significar no sólo un estancamiento sino que un grave retroceso, con graves perjuicios para la inmensa mayoría de los chilenos, especialmente los más vulnerables.

En medio de este proceso, que se mantuvo constante en las últimas tres décadas, el Gobierno actual, liderado por la presidenta Michelle Bachelet y la Nueva Mayoría, a partir de movilizaciones e inquietudes sociales significativas que se produjeron hace pocos años, intenta alterar la senda seguida en el período previo, impulsando un conjunto de reformas que está erosionando seriamente los logros alcanzados y amenaza con perder en sólo dos años, todo lo alcanzado en los últimos 25.

El camino del sentido común está siendo reemplazado por el de la ideología, generando un futuro incierto y peligroso. Lo más dramático es el hecho de que en este proceso, a pesar de los pésimos resultados logrados, especialmente en el ámbito económico, y del creciente rechazo ciudadano, la Nueva Mayoría en lugar de rectificar su rumbo, insiste en mantener su programa de gobierno inalterado.

2.- La política en Chile, adicionalmente a lo anterior, atraviesa por un muy mal momento. Por una parte se ha mostrado insensible a los cambios sociales producidos en los últimos años y repite sus consignas como si nada hubiera cambiado entre medio, y por otra, ha sufrido las consecuencias de un proceder liviano e irregular en el financiamiento de las campañas políticas, incluyendo consecuencias judiciales, generando la pérdida de confianza pública en niveles insostenibles.

En este mismo tiempo, la UDI ha sufrido serios reveses electorales (2012 y 2013) y, últimamente, un áspero cuestionamiento a raíz de la participación de algunos de sus dirigentes en esas irregularidades. No es justo adjudicar a estas irregularidades la explicación única ni siquiera principal de la situación que nos afecta. Hay en ello un problema de fondo que dice relación con la falta de apego a nuestras convicciones, el cambio de nuestro estilo de trabajo, la dificultad para adecuar el discurso a las nuevas realidades sociales y culturales, la auto satisfacción por haber sido confirmados por el electorado como la primera fuerza política del país y la aparición de conflictos internos, entre otras consideraciones.

3.- El problema ocasionado por los procesos judiciales a raíz del financiamiento indebido es real y se debe asumir con realismo. Hemos admitido que algunos de nuestros dirigentes incurrieron en ello, como en todo el espectro, hemos hechos la autocrítica y pedido disculpas. Tales conductas merecen el reproche social, deben ser investigadas y la justicia dirá su palabra, esperamos con igualdad de trato. Por eso, quiero reiterar en esta oportunidad que para nosotros esas conductas no pueden volver a repetirse y este ¡Nunca Más! que expresamos públicamente, debe ir acompañado de leyes y reglas claras que eviten y sancionen con dureza las infracciones que se puedan cometer, muchas de las cuales ya han sido aprobadas con nuestro total apoyo; aparte de lo cual, creemos necesario estudiar el modo cómo internamente debemos reaccionar cada vez que ocurran hechos similares. El ejemplo de Pablo Longueira al asumir su situación renunciando al partido mientras se define su inocencia, con todo el dolor que ello implica, hace necesario que nuestro Tribunal Supremo y el resto del partido estudie el modo de proceder ante situaciones futuras.

4.- Por otra parte, asumir nuestro bajón en la sintonía ciudadana respecto nuestro proyecto político, obliga a revisar el motivo que le dio nacimiento a la UDI, ese compromiso con el mundo popular inspirado en principios de inspiración cristiana y que se asienta en la libertad, para asumir de nuevo con fuerza la tarea de contribuir a un Chile más justo desde nuestro prisma.

Quienes asumen la política como una forma de vida lo hacen porque ello es consecuencia de un compromiso de servicio público que se adopta en virtud de un ideal que inspira esas actuaciones. Vale decir, entregar la vida por la política sólo se justifica cuando lo que se hace tiene sentido, va más allá de la contingencia y no se sustenta en el éxito respecto de las cuotas de poder que se alcanzan sino en la capacidad de llevar adelante los ideales que inspiran esta dedicación, utilizando rectamente las cuotas de poder que se alcancen. Es el poder al servicio de una causa y no la mera adquisición de poder lo que le da sentido y justificación a nuestro actuar en política. Sin ello, no vale la pena un compromiso de vida. Por lo mismo, si hemos fallado, es entonces el momento de reconocerlo y ponernos nuevamente a trabajar por Chile: nuestras convicciones así lo exigen y renovar ese compromiso es lo que le da sentido a nuestra participación en política.

Recuperar la confianza y credibilidad ciudadana exige tanto de nuevos comportamientos éticos, como de nuevas respuestas a las inquietudes de la gente en el escenario actual. Queremos ser el primer partido que hace un esfuerzo en ambos aspectos, porque tenemos la convicción que esta es la única manera de ser fieles a nuestra vocación y a nuestro compromiso con el país.

Para ello, esta Directiva inició un proceso de conversaciones con nuestros militantes y dirigentes de base, a través de convenciones programáticas de nivel regional, con el fin de recoger las inquietudes y propuestas que nuestra gente quiere. Agradezco la labor encabezada por Edmundo Eluchans y de tantos otros, especialmente de la Fundación Jaime Guzmán, para el desarrollo exitoso de esta iniciativa.

Los nuevos tiempos exigen que sean las bases las que reconstruyan el país. No estamos para que un grupo reducido o, menos aún, una persona, nos diga lo que tenemos que pensar. Hemos reconocido el empoderamiento de nuestra gente y hemos construido una propuesta para renovar radicalmente nuestro partido pensando en el futuro, mirando el Chile que queremos desde nuestros principios. Y nos han dicho que quieren una vuelta a los orígenes, pero bajo un nuevo proyecto político. Se quiere una refundación de nuestro programa de trabajo, dentro del mismo ideario que le dio.

El espíritu y la voluntad que hemos encontrado a lo largo de todo Chile nos devuelve la fe y la confianza en la importancia de nuestro partido para el país. Y es cierto: hemos pasado por los peores momentos desde nuestros inicios, sentimos que la mano ha sido muy pesada con nosotros. Pero es precisamente cuando la noche es más oscura, cuando está más cerca el amanecer. Así ha sido nuestra historia: cuando hemos sufrido momentos trágicos y dolorosos es cuando surge nuestra fuerza y capacidad para renacer desde las cenizas. Lo hicimos ayer y lo volveremos hacer ahora, con más fuerza que nunca porque la UDI es un partido necesario para Chile, porque jugamos un rol único en la defensa de principios y valores, y porque tenemos un compromiso irrenunciable con los más pobres y la clase media.

5.- Para ello, queremos retomar los tres ejes centrales que han estructurado nuestro discurso en los últimos 25 años, pero hacerlo bajo la nueva realidad dl Chile actual.

Hemos dicho que la UDI es un partido de inspiración cristiana. Lo volvemos a reiterar señalando que los valores de la ética y filosofía cristiana –no los dogmas de la fe ni las religiones, que son materia de decisión personal y no institucional- son y serán el faro que guía nuestra navegación. Ello nos ratifica nuestro compromiso con la vida: y por eso diremos hoy y siempre ¡¡¡NO AL ABORTO!!! Por eso reiteramos nuestro compromiso con la dignidad de las personas y con sus proyectos de vida. Buscamos crear una sociedad justa, comprensiva y solidaria, respetuosa de las individualidades pero comprometida con el bien común, comprometida con establecer una sociedad de bienestar moral y material para todos los chilenos y chilenas.

Hemos dicho que somos un partido defensor de la libertad. Reafirmamos esta convicción y precisamos: buscaremos fortalecer la libertad en todos los planos, no sólo el económico y político, que es lo que hemos enfatizado en los últimos años, reduciendo la mirada de nuestros compromisos como si sólo nos importara el mundo económico. No, debemos ampliar nuestra mirada con todo el espectro de lo que significa la libertad en todos los ámbitos y, por ende, también en el ámbito social, cultural y moral.

Queremos cumplir el sueño de construir una sociedad libre, con un Estado que respete los fueros de las personas y de las sociedades intermedias, y por eso debe ser subsidiario y eficaz. Creemos e insistiremos en la necesaria desconcentración del poder político y en una economía libre, de mercado, pero abierta y competitiva, por lo que rechazamos toda forma de colusión, la concentración de los mercados y los abusos a los consumidores. Valorar e impulsar una economía social de mercado no quiere decir que somos expresión de un sector económico, por más que algunas actuaciones pudieran sugerirlo: reiteramos nuestro compromiso con principios y no con intereses, y por eso rechazamos y combatiremos con fuerza conductas abusivas que se puedan cometer, sea en Isapres, Afp, en empresas estatales o privadas, porque nuestro compromiso es sólo con principios y con la gente común.

Hemos dicho que somos un partido popular, como signo de nuestro compromiso con los más vulnerables. Reiteramos este compromiso que para nosotros siempre será irrenunciable. Hemos dicho y hoy insistimos: somos de aquellos que nunca deja a un soldado herido en el campo de batalla, por eso mientras exista pobreza, la UDI hará todos los esfuerzos para terminar con ella. Sin embargo, advertimos que el éxito de nuestras ideas ha transformado el país, reduciendo fuertemente la pobreza y generando una nueva conformación social: Chile se está convirtiendo en un país de clase media. Por ello, así como ayer salimos a las poblaciones para decirle a los chilenos que sólo desde las ideas de la libertad y jamás desde el socialismo se iba a superar la pobreza, hoy saldremos a la calle a decirle a esta nueva clase media emergente y llena de aspiraciones que, de nuevo, sólo desde nuestras ideas habrá progreso y justicia para ellos. La izquierda es enemiga de la clase media porque ésta sólo se nutre de la pobreza para encandilar a la gente y ganar adeptos. Así como nuestras ideas cambiaron a Chile al disminuir fuertemente la pobreza, igual lo haremos ahora para fortalecer nuestra clase media. Por ello, ante la necesidad de consolidar esta estructura social, de asegurar sus valores y dar estabilidad a sus integrantes, declaramos hoy nuestro más férreo compromiso con la clase media y nos comprometemos a instalar en La Moneda el primer gobierno en Chile para la clase media.

Así, la Unión Demócrata Independiente se consolida en esta nueva etapa reescribiendo el sentido original de lo que significa ser un partido de inspiración cristiana, impulsor y defensor de la libertad en todos los planos de la existencia humana, y con un compromiso total con el mundo popular y la clase media.

Sé que hay quienes están pensando en cómo, a partir de estas definiciones, etiquetar a la UDI, dónde encasillar nuestras ideas. ¿Somos conservadores, somos liberales, somos social cristianos, somos progresistas? Quiero decirles que vamos más allá de esas etiquetas que sólo sirven para caricaturizar lo que uno es y piensa: porque no hay que ser conservador para creer en valores, ni liberal para creer en la libertad, ni social cristiano para actuar inspirados por la ética cristiana, ni hay que ser progresista para luchar por el progreso. Somos todo eso y mucho más, porque nuestros principios y valores los ponemos al servicio del ciudadano de a pie que necesita un camino para volver a creer en el futuro.

6.- Quisiera a continuación referirme a lo que nuestro partido debe continuar siendo hacia el futuro. Queremos expresar esta profunda transformación que impulsamos a partir de renovar las convicciones centrales que dieron origen a nuestro nombre.

Nos conocen como la UDI, así ha sido el desarrollo de la forma como nos llaman. Eso, con todo lo que significa, ha tenido un inconveniente, se ha perdido el sentido de nuestro nombre. Queremos renacer desde los orígenes hemos dicho, y empezaremos revitalizando nuestro nombre.

¿Por qué somos la Unión Demócrata Independiente, antes de ser la UDI?

Porque creemos en la UNIÓN. No es éste un concepto trivial sino esencial. Nacimos para unir y representar a todos los sectores sociales, sin excepción aunque con una opción preferente por los más humildes. Buscamos la unidad de todos los chilenos y chilenas sin distinciones, rechazamos la discriminación, la odiosidad y la confrontación entre nuestros connacionales.

Queremos la unidad interna, porque somos un equipo y valoramos la amistad cívica, aunque últimamente también hemos perdido en parte esa condición.

También está en nuestra vocación pensar en lo que nos conviene a todos antes que sólo a nosotros, tenemos vocación de coalición –lo estamos demostrando al impulsar Chile Vamos con toda nuestra fuerza- porque para nosotros Chile está primero.

La Unión es pues un principio y una actitud clave para nosotros.

Somos DEMÓCRATAS porque creemos que este es el mejor sistema político para definir la forma de gobierno que más le acomoda al país. Ello es el reflejo de nuestra confianza en la ciudadanía y en sus decisiones electorales para decidir quienes nos deben gobernar.

Creemos en una democracia representativa que debe ir abriendo espacio a formas de participación ciudadana crecientes, Apostamos por un Estado de Derecho Democrático, transparente, y probo, que rechaza la corrupción y actúa con solidaridad y consideración de las personas y la sociedad civil.

Entendemos que la democracia está ligada al respeto irrenunciable por los derechos humanos, compromiso que reafirmamos nuevamente, porque no olvidamos las violaciones que se produjeron en Chile en fechas no muy lejanas, cuestión que nos obliga a reiterar nuestra adhesión a ellos como reglas ineludibles por nadie.

Internamente también somos convencidos en la conveniencia de regir nuestras relaciones en forma democrática, respetando y oyendo a todos los militantes, y entregándoles espacios a lo largo del territorio para expresar y representar sus puntos de vista.

Somos INDEPENDIENTES porque actuamos sólo bajo nuestros principios y de acuerdo a la voz de nuestros representados. No aceptamos presiones de grupos o intereses económicos y, como dicho, si hemos fallado, hoy más que nunca debemos reafirmar nuestro compromiso con nuestras convicciones. No somos el partido de nadie, somos el partido fiel a nuestras convicciones, a nuestro proyecto político y a Chile.

Vamos a recuperar el sentido de nuestro nombre para iniciar este proceso de renovación: volviendo a los orígenes, pero resignificando su contenido.

7.- Estimados amigos, bajo estas premisas quiero invitarlos a que enfrentemos un nuevo momento en que con pocas palabras, pero llenas de fuerza y convicción, podamos unir nuestras fuerzas para recuperar a Chile, para rectificar el mal rumbo que hoy sigue bajo la porfía ideológica del gobierno de la retroexcavadora.

Quiero invitarlos a que por Chile y nuestro ideario, actuemos con

UNIÓN PARA DECIR NO AL ABORTO
UNIÓN CONTRA LA POBREZA
UNIÓN PARA TRABAJAR POR LA CLASE MEDIA
UNIÓN PARA DERROTAR LA DELINCUENCIA
UNIÓN CONTRA LAS LISTAS DE ESPERA EN SALUD
UNIÓN PARA UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD AHORA
UNIÓN POR UN TRABAJO DIGNO Y CON CONTRATO
UNIÓN PARA INTEGRAR AL PUEBLO MAPUCHE
UNIÓN PARA GANAR LAS MUNICIPALES
UNIÓN PARA VOLVER AL GOBIERNO

Quiero invitarlos a que seamos ahora y siempre la UNIÓN DEMÓCRATA INDEPENDIENTE bajo esta imagen simple y precisa que representa con sencillez y fidelidad lo que somos.

8.- Queridas amigas y amigos, quiero invitarlos a este momento que, de acuerdo a nuestra actuaciones, no a nuestras palabras, pueda convertirse en uno de carácter histórico, marcando así un antes y un después en nuestra evolución política.

Necesitamos renovar nuestro discurso, nuestra imagen, nuestros estándares éticos, pero también nuestro estilo de trabajo.

Queremos unidad, no más divisiones ni críticas destempladas entre nosotros por la prensa; queremos la primacía del proyecto común, subordinando a él toda legítima aspiración personal; necesitamos más participación a lo largo del territorio, por lo que seguiremos abriendo espacios para ello, lo que se verá facilitado cuando implementemos el cambio estatutario que instaló entre nosotros que todas las elecciones futuras se harán bajo el principio “un militante, un voto”; urge la austeridad de nuestros parlamentarios, alcaldes, concejales y cores en el ejercicio de sus funciones públicas; más probidad: las exigencias del desempeño político exigen nuevos y más exigentes estándares de conducta que deberán ser definidos por el Tribunal Supremo y exigidos con energía.

¡Y queremos a la Unión Demócrata Independiente en la calle! Debemos hacer explícito nuestro compromiso con el mundo social: más terreno, menos trabajo en oficinas. Más contacto con las organizaciones sociales, comunitarias, deportivas, culturales, etc, a quienes debemos trasmitirles nuestro genuino sentido de servicio público.

9.- Finalmente, quiero invitarlos a que asumamos un primer compromiso al respecto. Hemos dicho que los hechos marcan más que las palabras, por lo que si nos contentamos con los cambios antes mencionados y no modificamos nuestro compromiso directo con la gente en terreno, poco habrá calado la necesidad de un renacer efectivo. Quiero invitarlos a un desafío que pondrá a prueba nuestra decisión de iniciar con fuerza un nuevo período.

Como saben, la nueva ley de partidos obliga a reinscribir a todos los partidos para mantener el apoyo financiero que en adelante recibirán. Más allá de un interés económico, ¡quiero invitarlos a que nos pongamos a trabajar desde mañana en la tarea de reinscribir el partido con la mayor rapidez posible: Los llamo a salir a la calle para buscar la adhesión ciudadana a nuestro partido, para ser el primer partido en Chile en reinscribirse bajo las nuevas disposiciones legales!

Así, saldremos del inmovilismo que ha afectado a algunos en nuestro partido y al mismo tiempo les demostraremos que estamos vigentes, que la gente reconoce nuestro aporte y acepta nuestras disculpas por nuestros errores y que por ello, seguimos vigentes y llenos de fuerza para enfrentar el futuro. Hay quienes creen que la Unión Demócrata Independiente desapareció: les vamos a demostrar que tenemos para rato y que seguiremos siendo un partido fundamental para Chile.

10.- PALABRAS FINALES: UNA TRIPLE CONVOCATORIA

El tiempo que vivimos es particularmente delicado. Estamos gobernados por una alianza de partidos que quiere reinventar a Chile bajo las ideas del socialismo. La gente nos pide que actuemos con toda nuestra energía para evitar que la Nueva Mayoría alcance sus objetivos. Es hora de actuar y de ponernos la ropa de trabajo para reencantar a nuestro país.

Por ello los convoco en primer lugar a reinscribir nuestro partido con la rapidez que sólo un grupo humano de excepción como lo es el nuestro puede hacerlo.

Los convoco también a ganar las próximas elecciones municipales, debemos entender que en la gravedad de la hora presente es indispensable hacer el máximo esfuerzo posible para devolver las esperanzas a nuestros compatriotas.

Y finalmente, los convoco a ser una oposición resuelta para impedir que la Nueva Mayoría destruya a Chile, y al mismo tiempo, los convoco a que bajo nuestras banderas, bajo nuestro programa de gobierno y con nuestros aliados, volvamos a La Moneda!

¡Muchas gracias y que Dios los bendiga!

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