Unión Demócrata Independiente

Palabras de Hern√°n Larra√≠n en funeral de Don Sergio Diez Urz√ļa

País - 1 julio, 2015
Palabras de Hern√°n Larra√≠n en funeral de Don Sergio Diez Urz√ļa

El alejamiento de Don Sergio D√≠ez Urz√ļa enluta a la familia pol√≠tica chilena porque ha partido una de sus grandes figuras de las √ļltimas d√©cadas. En nombre de la Uni√≥n Dem√≥crata Independiente, quisiera sumarme al pesar que produce este hecho y saludar con especial cari√Īo a su se√Īora, Ana Mar√≠a, a sus hijos y a todos los que desde la amistad personal y c√≠vica se sienten tocados por su deceso.

El recuerdo de Don Sergio se proyecta en muchos √°mbitos de la vida nacional. En la c√°tedra, en el foro, en la pol√≠tica o en el √°mbito internacional, todos espacios donde tuviera una especial figuraci√≥n. Su palabra elocuente reflejaba el brillo de una inteligencia privilegiada que lograba encantar hasta sus adversarios. El profesor Diez deslumbraba a sus alumnos, quienes navegaban por las aguas del derecho constitucional con entusiasmo e inter√©s por aprender. En √©l se cumpl√≠a esa afirmaci√≥n que dice: ‚Äúel que habla claro, es porque entiende claro‚ÄĚ.

En el ejercicio de su profesión su dedicación y compromiso con su trabajo lo hizo formar parte de uno de los más destacados estudios jurídicos del país.

Su desempe√Īo internacional lo llev√≥ a representar a Chile en Naciones Unidas en uno de los momentos m√°s dif√≠ciles de nuestra historia reciente y no obstante ello, actu√≥ siempre de buena fe, en defensa de sus convicciones en pos de un orden internacional justo y de un trato respetuoso hacia nuestro pa√≠s en un per√≠odo especialmente complejo y dif√≠cil.

Era parte de su naturaleza: desempe√Īarse con talento y habilidad en escenarios hostiles. Quiz√°s por eso su vida pol√≠tica fue tan exitosa, alcanzando un reconocimiento generalizado.

Diputado por el Partido Conservador en varios per√≠odos, result√≥ electo Senador por el Partido Nacional, sucesor del anterior, durante la Unidad Popular. Esa elecci√≥n constituy√≥ un hito hist√≥rico en la evoluci√≥n pol√≠tica del pa√≠s en esos d√≠as y recordarla ayuda a ilustrar uno de los rasgo de Sergio D√≠ez: su compromiso con la unidad. En d√≠as cr√≠ticos de la historia del pa√≠s, la oposici√≥n de la √©poca acord√≥ actuar en forma conjunta ante la situaci√≥n que amenazaba a nuestra naci√≥n. As√≠, su colectividad uni√≥ fuerzas con la Democracia Cristiana y mientras en la Agrupaci√≥n de O‚ÄôHiggins y Colchagua se apoyaba a Rafael Moreno, se hac√≠a lo propio por la oposici√≥n para apoyar a Sergio Diez en la Agrupaci√≥n del Maule. Ambos resultaron electos. En eso no se equivoc√≥ nunca Don Sergio, cuando el pa√≠s lo necesitaba, antes que las situaciones personales o de partido, le interesaba siempre el bien com√ļn que obliga a postergar las propias prioridades en pos del inter√©s colectivo.

Su vocaci√≥n pol√≠tica lo mantuvo siempre en torno al constitucionalismo, del que fuera un gran exponente. Vivi√≥ la constituci√≥n como tal y su trabajo en este sentido deja huellas que no se pueden olvidar. Una de ellas, quiz√°s la m√°s saliente, fue su trabajo en la Comisi√≥n Ort√ļzar, donde plasm√≥ una de las instituciones m√°s valoradas de nuestro ordenamiento constitucional: el recurso de protecci√≥n, antiguo anhelo de muchos que s√≥lo el compromiso y la dedicaci√≥n de Sergio D√≠ez lo hizo posible. Este recurso ha sido una de las mayores contribuciones conocidas en la defensa de los derechos y libertades de las personas en √©pocas recientes, tanto por su amplitud como por su efectividad, un legado por el que siempre se le recordar√°.

En el Senado, donde pude conocerlo y trabajar juntos en la Comisi√≥n de Constituci√≥n, Legislaci√≥n, Justicia y Reglamento, su trato afable y su versaci√≥n jur√≠dica le aseguraron el respeto y cari√Īo de todos sus miembros. Su voz pausada, su entusiasmo incontenible, acompa√Īados de una mirada intensa que por sus ojos claros transmit√≠a convicci√≥n, le hac√≠an cre√≠ble y confiable.

Sus virtudes de liderazgo lo llevaron a presidir el Senado de la Rep√ļblica y Renovaci√≥n Nacional. Fue el primer senador de la centroderecha en asumir esa responsabilidad luego del retorno de la democracia, y no fue casual. El consenso en torno a su figura lo ten√≠a ganado antes de su nominaci√≥n.

Al rendirle tributo a su memoria, √©stos y muchos otros recuerdos nos vienen a la memoria y nos llenan de gratitud por haber tenido la oportunidad de conocerlo y compartir con √©l parte de su vida. Con su partida se percibe tristeza por el sentimiento de p√©rdida que ello significa. De √©l sabemos que estar√° bien, con el Se√Īor que le inspir√≥ su trayectoria de servidor p√ļblico. Son quienes le sobreviven quienes sienten el dolor y la pena por la soledad que su ausencia dejar√° en su familia, en sus amigos y en el √°mbito pol√≠tico.

Quizás por ello, en momentos en que la política en nuestro país atraviesa por una crisis enorme, de desprestigio y reprobación ciudadana, el mejor testimonio de nuestro afecto hacia Don Sergio sería tener a la vista sus virtudes cívicas y ejemplo de vida, y bajo esa inspiración, procurar retomar nuestro actuar político con irrenunciable adhesión a nuestros principios, trabajar por convicciones y jamás por interés personal o partidista, fortalecer y nunca debilitar el ordenamiento constitucional, y actuar con unidad entre todos los que profesamos el mismo ideario para así, y sólo así, lograr que ellos le permitan a Chile encontrar su mejor destino.

Quisiera concluir reiterando nuestros sentimientos de pena y tristeza a la familia de Don Sergio y a nuestro partido aliado, Renovación Nacional, toda nuestra solidaridad por la pérdida del mejor de su gente.

Querido Don Sergio, descanse en la paz del Se√Īor, su alejamiento material no restar√° su presencia permanente entre nosotros.

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